Ya lo sabíais pero os lo confirmo. No volveré a escribir en este blog. Lo guardaré como un recuerdo de una etapa de mi vida en la que aprendí muchas cosas pero ya ha llegado a su fin. Se cierra un ciclo lo que significa que otro vuelve a empezar. Quería daros las gracias a todos los que me habéis leído regularmente, a aquellos que conozco en persona y los que no. Gracias de todo corazón, me faltan las palabras para expresar la gratitud infinita que siento hacia vosotros. Dejo el blog en línea porque no quiero decir adiós, es un simple hasta luego.
Advertisement
Entré en tu blog hace ya bastante tiempo. Aunque llevaba algún tiempo siguiéndote, no me decidí a intervenir hasta que confesaste con tristeza que no tenías ganas de escribir, la inspiración te había abandonado y te preguntabas si sería cierto que había alguien al otro lado de la red. La melancolía de aquel otoño del 2007 junto a tus palabras fue el cóctel perfecto que hizo colarme por tu ventana virtual. El resto de la historia ya la conoces.
Llevo días dándole vueltas a tu (literal) último post y, al contrario de lo que acostumbraba, las palabras no me vienen por ningún lado. Abro una y otra vez el imperativo “Deja un comentario” que acabo cerrando sin mácula. Esta vez es a mí a quien las musas le han dado el esquinazo. En definitiva, me he quedado sin habla, o mejor dicho, sin prosa.
Espero que tu camino por la vida sea venturoso, que se cumplan tus sueños más maravillosos, que caminen paralelas emociones y decisiones y, como te dije en algún momento, que aunque tu viaje sea largo, acabes sabiendo por fin que significan las Ítacas.
Este “adiós” no maquilla un “hasta luego”,
este “nunca”, no esconde un “ojalá”,
estas cenizas, no juegan con fuego,
este ciego, no mira para atrás [...]
Este pez ya no muere por tu boca,
este loco se va con otra loca,
estos ojos ya no lloran mas por ti [...]
De saber que estos son
los últimos versos que te escribo,
porque para decir “¡con Dios!”
a los dos nos sobran los motivos”
J.Sabina
Seguiré “enganchado” a tu blog. Prefiero mi propio síndrome de Estocolmo que uno de abstinencia dolorosa.
¡Cuídate mucho!
Un beso
Jo, nena, este anónimo es un poeta!!! Me gustaría conocerlo, pero eso ya es otro cantar, vamos al tema!
Me da penita que no escribas más, porque en realidad nos ayudaba a mantener el contacto que el Mediterráneo nos impide. Pero este acto de decir adió (o hasta luego) me tira la pelota al tejado. Si quiero saber, en lugar de clicar sobre el marcador de GoogleChrome, deberé enviarte un bonito e-mail. Quizás sea mejor así, porque de este modo sabes cuántas veces me acuerdo de ti, y accedo a tu blog, y veo que hay novedades- o no las hay-, pero ahora la acción deberá ser otra que deje un poco más de huella: un mail, un toque de facebook, algo más activo que la mera lectura.
Un beso enorme, amor!