Ayer tuve uno de esos días en que me paso todo el día sin hacer nada y luego me siento mal por haberlo hecho. Fue un día en el que no hablé con nadie, ni siquiera con Cy. No estuve en posición vertical más de cinco minutos (lo justo para pasar del sofá a la cama) y no produje nada más que un triste post en este aún más triste blog. En fin, uno de esos días en los que imaginas que tooooooooodo el mundo tiene una vida más interesante que la tuya y están haciendo cosas muuuuuuuuuuuuuuuuucho más interesantes que las que tu puedas hacer (subjuntivo porque todo el día fue una duda entre hacer o no hacer). En fin, supongo que no soy la única que tiene unos de esos días, incluso debería sentirme afortunada por poder permitirme unos de ellos, pero qué mal termina el día cuando haces un repaso y te das cuenta de que lo único que has aprendido es que existe un humorista llamado Goyo Jiménez.
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A mi lo que me pasa en días así, es que a media tarde, tengo taaaanta energía dentro que necesita liberarse que empiezo a temblar y todo. Como los niños a los que les das azúcar… pues igual!
Lo mejor de estos dias es ver la elección que se ha hecho, es decir, VOY hacer el P**** durante todo el dia y es genial poder hacerlo! Olé tu y tu sofá!