Volver a Libano me ha hecho descubrir cosas diferentes sobre este país y su gente. La primera y la más importante es que el libanés mantiene sobre todas las cosas su imagen. Esto va más allá del simple showing-off (mira qué coche tengo, mira qué telefono tengo, mira cómo me visto, me peino, me muevo…) es toda una filosofía de vida que se basa en un único principio: sólo tú conoces la verdad de las cosas.
Evidentemente esto tiene dos consecuencias muy claras:
- Los demás son todos tontosdelculo que no se dan cuenta de nada.
- No puedes aprender nada de nadie por lo tanto no escuches ni una sola palabra.
Dos ejemplos.
El otro día acompañé a mis alumnos a hacer un test de entrada a una universidad libanesa. Había, como era de suponer, otros alumnos, de otras escuelas, acompañados de otros profesores. Entablé conversación con uno de ellos que me dijo que había trabajado en mi misma escuela. Hablamos de lenguas, vivas y muertas, bueno más bien habló él y yo escuché (todo un arte lo de intentar meter baza en una conversación con un libanés, han desarrollado unas técnicas de prise de parole en continu que ya quisieran muchos políticos) hasta que me dice que en el sistema francés los alumnos solo pueden escoger como lenguas extranjeras, además del inglés, el alemán, el español y el italiano. Yo intento decirle que no es así y que ellos pueden escoger otras lenguas como el chino, el árabe, el portugués e incluso lenguas regionales como el catalán, el occitán o el provenzal. Entramos así en un tira y afloja “no, no, solo pueden escoger una de esas tres” “que no, que pueden escoger entre más ” “que no” ” que sí”que no” “que sí” (claro, él tenía que mantener su imagen de “intelectual” frente a los otros profesores y no podía darme la razón). Al final, viendo que yo seguía erre que erre, me dijo “ah, entonces han hecho una reforma y han cambiado el sistema, es algo nuevo”. Sí, hombre, sí algo nuevo de hace más de 20 años.
La semana pasada le compré un tarro de miel a uno de los profesores de la universidad en la que también doy clases (los libaneses son pluriempleados, siendo su segundo trabajo el comercio de cualquier tipo). Esta semana me ha preguntado sobre la miel, que si me había gustado. Respondí afirmativamente (de todas maneras mi educación no me hubiera permitido decir que estaba mala, que no lo está) y me preguntó como la cocinaba (extraña pregunta donde las haya). Cuando le dije que me la comía con pan y un poco de mantequilla, me dijo que esa era la mejor forma porque era una miel de sabor muy fuerte. Yo le dije que no, que yo la encontraba bastante dulce y suave, y el me contestó que “la miel es muy fuerte y por eso está tan buena” (a todo esto, ni siquiera me había dejado terminar mi frase) y yo (que no aprendo) le respondí que no, que era suave y que lo cortés no quitaba lo valiente (bueno, su equivalente en francés) pero ya no me escuchaba, repetía la misma frase una y otra vez lo bastante alto como para que ni yo misma me escuchara.
Esta actitud, de egocéntricopedanteconsumado, la encuentro mucho más desarrollada en los hombres que en las mujeres. Puede que su actitud se deba al hecho de que soy una mujer y ellos hombres y por lo tanto saben más de la vida que yo, una pobre niña desvalida. No lo sé, el caso es que es INSOPORTABLE y todavía no entiendo cómo se pueden aguantar entre ellos.
PD: Otro día os cuento cómo el libanés se deleita diciéndote de la forma más natural como debes llevar tu vida. MARAVILLOSO.